La especialista Miriam Macías Solís planteó el 30 de septiembre en la Universidad de Colima que la economía circular debe eliminar los residuos desde el diseño de los productos y no gestionarlos una vez desechados, al abrir el Foro Nacional de Economía Circular 2026.
Macías Solís, directora para México y América Latina del Centro de Estrategias Sostenibles y Economía Circular, citó un análisis de la Fundación Ellen MacArthur según el cual alrededor del 45 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero se asocia con la fabricación y el uso de productos, la agricultura y el uso de la tierra. Recordó que la Ley General de Economía Circular se publicó el 19 de enero de 2026 y que su aplicación exige armonizar los avances estatales con las disposiciones federales.
El foro, organizado por el Voluntariado y el Centro Universitario de Gestión Ambiental de la UdeC, se inauguró el miércoles 30 de septiembre en el Teatro Universitario Coronel Pedro Torres Ortiz y concluyó el 1 de octubre, en formato presencial y virtual. Participaron la Semarnat, la Red ANUIES Centro-Occidente, la Red Mexicana de Universidades por la Acción Climática, gobiernos y empresas.
Para Colima, el debate toca actividades intensivas en materiales, como la operación portuaria en Manzanillo y el empaque agroindustrial. La conferencista explicó que el modelo lineal de extracción, transformación, consumo y desecho presiona a la naturaleza en ambos extremos y encarece los insumos de las empresas.
Frente a ese panorama presentó los tres principios de la Fundación Ellen MacArthur: eliminar residuos y contaminación desde el diseño, mantener productos y materiales en circulación y regenerar la naturaleza. «La economía circular no va de manejar residuos; la economía circular lo que se propone es eliminar los residuos, que no existan más», dijo Macías Solís.
Entre los instrumentos de la ley mencionó la responsabilidad extendida del productor, que amplía las obligaciones de quienes fabrican o importan bienes hacia la recuperación posterior al consumo, con metas graduales según la capacidad de cada empresa, y la minería urbana para recuperar materiales de aparatos electrónicos y baterías.
El siguiente paso está en la implementación estatal de la ley y en la respuesta de las empresas a las metas de recuperación. La UdeC ofreció sus capacidades para formar personal y vincular el conocimiento con los territorios.
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